Plantar arboles nativos en los yerbales ayuda a conservar el suelo y mejorar el rendimiento

Plantar arboles nativos en los yerbales ayuda a conservar el suelo y mejorar el rendimiento. Estudios e investigación, información general

El proyecto se está llevando a cabo en chacras de Andresito, Montecarlo y Aristóbulo del Valle. Qué especies y cómo plantar. Cubiertas verdes, una medida que incentiva el INYM y fortalece la experiencia. El ingeniero agrónomo Guillermo Reutemann cuenta cómo estas medidas ayudan a conservar el suelo y mejorar el rendimiento de la yerba.

Desde hace un tiempo, el Ingeniero Agrónomo Guillermo Reutemann encabeza experiencias de arbolado con especies nativas en yerbales de Misiones. El objetivo: Devolver el equilibrio ambiental que posibilita una mejor productividad en la chacra, aumentando la cantidad de yerba mate y generando otra alternativa económica, la maderera.

Lo proyectos se están llevando a cabo en chacras de Andresito, Montecarlo y Aristóbulo del Valle. Algunos de los lugares forman parte de la red de productores del Programa de Asistencia al Sector Yerbatero (PRASY) del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que brinda asistencia técnica y financiera en la recuperación de yerbales e innovación del sector. Específicamente en estos casos, el PRASY trabaja junto al agricultor con cubiertas verdes (como rey grass, la avena negra, vicia villosa, poroto sable, mucuna, entre tantas otras) que, al igual que los árboles, protegen contra la erosión del suelo, mejoran las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, fijan el nitrógeno, disminuyen la temperatura del suelo, aumentan la infiltración del agua, y actúan en el control de las malezas y plagas.

Resultados

Los primeros resultados de la experiencia con árboles en los yerbales son alentadores. El paisaje restaurado ya da sus frutos. Se pudo determinar, por ejemplo, cuáles son las especies que más nitrógeno (N) fijan al suelo y benefician así a la producción yerbatera. “La fijación de nitrógeno se produce por la nodulación de las raíces con una bacteria, es ésta la que fija el nitrógeno del aire y permite que llegue a la plata de yerba. Nosotros hemos comprobado que en el área de influencia del timbó esa nodulación es mucho mayor”, explicó Reutemann.

El nitrógeno es fundamental para el buen desarrollo de las plantas. Su deficiencia disminuye el crecimiento tanto de hojas como de frutos; sin nitrógeno no se puede sintetizar clorofila, y de este modo aparece clorosis (hojas de color amarillo). “Un puede conocer fácilmente cuánto nitrógeno necesita la planta: si rompes una rama de yerba que está al sol y una rama de una planta bajo cubierta verde, vas a notar que la primera es muy amarilla y la segunda es más verde”.

Guillermo Reuteman aconseja incorporar tanto el timbó, que aporta nitrógeno, como las especies de araucaria, anchico, cañafistola, loro blanco, loro negro y canela para mejorar el yerbal. Pueden plantarse unas 400 especies, de un metro de altura, por hectárea y en forma dispersa. “Lo ideal es mezclar las especies, como están en el monte”, dice. La mejor época para esta actividad: después de abril. Luego, basta un poco de atención y algunas carpidas para evitar que la maleza gane terreno.

Este sistema, el de llevar nuevamente el monte (árboles) a la chacra, genera los siguientes beneficios:

  • Cobertura viva y muerta en los suelos (gran cantidad y circulación de nutrientes, alimento para las plantas).
  • Temperatura moderada, ideal para el desarrollo de las plantas. Un suelo sin cobertura, en horas pico -12 del mediodía- puede llegar a más de 55 grados centígrados. Un suelo con vegetación no supera los 32 grados. En este escenario, el contenido de humedad, de agua, también es distinto.
  • No hay exposición al viento, con lo cual la humedad ambiente es más estable.
  • Existe diversidad biológica, arriba y debajo (y es biodiversidad funcional).
  • El agua infiltra en el suelo, la lluvia no lo golpea y se evita la erosión, la desaparición de nutrientes.

Un suelo en buenas condiciones es esencial para una buena producción.
Un suelo en buena condiciones es aquel que permite un buen desarrollo radicular, tiene nutrientes suficientes, conserva la mayor cantidad de agua disponible para la planta, es suficientemente aireado y fresco, y no contiene sustancias tóxicas, perjudiciales a la raíz. “Eso sólo lo logramos creando un ambiente parecido al monte, cubriendo el suelo, bajando la temperatura del agroecosistema, evitando efectos del viento, moderando los efectos de la lluvia, y promoviendo la materia orgánica y la disposición de nutrientes”, resume Guillermo Reutemann. Sobran razones para imitar a la naturaleza.

Plantar arboles nativos en los yerbales ayuda a conservar el suelo y mejorar el rendimiento. Estudios e investigación, información general

Fuente: Misiones OnLine (www.misionesonline.net)

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