La variedad de estilos al tomar mate en Argentina

como toma mate un argentino

Ya hemos compartido en el Club del Mate la historia del mate, los secretos para preparar un buen mate, detalles del ritual y muchas anécdotas en torno a nuestra bebida predilecta. Luego dedicamos un post a algunos de los países materos de cuna, y ahora como quien les escribe es de la Argentina, voy a comentarles desde mi subjetividad, sobre la amplia diversidad de mates que uno puede llegar a tomar en mi país natal.

Por supuesto en Argentina, como en Brasil y Uruguay, el auténtico mate (y más aún si lo prepara y ceba un hombre), debe ser amargo, amargo y fuerte: bien de macho. Nada de ponerle cascaritas de naranja, o “yuyitos”, no. Eso no, es cosa de nenas. Ahora, esto no quita que nos podamos topar con cebadores hombres que adoran tomar mates hiper dulces. ¡¡Así es!!! Como diría mi madre: ¡puro almíbar! En este caso los mates empalagosos son –generalmente- cebados por mujeres igual y lo más terrible es que muchas veces lo hacen con edulcorante para “no engordar”, situación en la cual suelen agregar el endulzante al agua del termo de modo que no hay chances de que se le quite lo dulce ni lavado.

Los mates con hierbas son muy comunes, y como en mi país tenemos hierbas de sobra, se pueden tomar matecitos para hacer la digestión con un poco de burrito y menta peperina, matecitos para poder dormir con melisa y tilo, matecitos alimonados con cedrón y cascaritas de limón, o mates más fuertes e intensos con un toque de pezuña de vaca por ejemplo, y muchos otros más. Solo es cuestión de mezclar y probar.

Dejando de lado las costumbres netamente criollas, muchas veces nos toca un cebador de esos que llevan todas las de perder por donde lo mires: desde el comienzo de tanto que habla, seguro se le hierve la primer pava de agua. Después entre que ceba un mate y otro deja pasar tanto tiempo que los tomamos fríos, y para culminar está tan compenetrado en la charla que jamás se tomó un momento para cambiar la yerba o pegarle al menos una ensillada. Así y todo, como la excusa es el encuentro y la alegría de vernos, no dejamos de visitarlo y, de repetirse la mala conducta, no queda otra que tomar nosotros la batuta y dirigir la cebada, o beber los mates buenos antes, tranquilos en nuestra casa.

Seguramente en sus países, amigos y seguidores del Club del Mate, se repiten estos ejemplos y muchos más que desconozco. Por lo pronto aquí en mí querido país encontré de estos personajes desde la Patagonia al Litoral, descubriendo las maneras de tomar mates y su diversidad.

Acerca de Analia Cabrera 6 Articles
Redactora en Red Estrategia. Santacruceña de cuna y alma, santafesina por adopción.
Contacto: Sitio web

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