Las 10 reglas de oro para un mate ideal

Las 10 reglas de oro para un mate ideal

Las 10 reglas de oro para un mate ideal

Las 10 reglas de oro para un mate ideal. Hábitos y costumbres.

 

Quizá quienes siguen este blog ya han leído varias veces estas recomendaciones en su mayoría, pero no está de más recordarlas para tenerlas siempre presentes y que tus cebadas sean un verdadero éxito.
Los expertos coinciden: el mejor mate es el de calabaza. Los recipientes de madera, metal o plástico no tienen la capacidad de contribuir al sabor de la infusión como este material, razón por la cual se los desaconseja. Ni qué decir de los modernos mates que traen su bombilla incorporada (bueno, esto dicen los expertos, después podemos hacer lo que nos parezca, claramente).
Si compramos o nos regalan un mate nuevo, hay que curarlo, esto significa remover una membrana que la calabaza tiene naturalmente y al disecarse, se endurece. Hay quienes recomiendan durante una semana llenar el recipiente con yerba usada que se cambia día a día. Algunos sugieren usar yerba nueva. Otra opción es humedecer las paredes con una bebida fuerte, como caña, ginebra o wisky, y dejarlo reposar hasta que absorba el líquido. Se puede raspar las paredes con una cucharita para ir retirando esa membrana.
La bombilla es importantísima, es buena idea adquirir las que son de una sola pieza, es decir que no se desarme, porque las que traen rosca a largo plazo se pueden aflojar y tapar. Para limpiarla, se debe hervir en agua y bicarbonato una vez al mes.
Para preparar un buen mate amargo hay que usar una yerba despalada porque dura más. Las saborizadas, con hierbas aromáticas o cáscaras de frutas, no son recomendadas por quienes más saben de mate.
Se debe llenar el recipiente a dos tercios de capacidad con yerba. Después tapar la boca del mate con la palma de la mano, darlo vuelta y sacudirlo para secar el polvillo. Al volver a enderezar el mate se forma un hueco por donde debe comenzarse la cebada, agregando un chorro de agua tibia.
Se deja reposar el agua y se coloca la bombilla en la parte húmeda tapando el orificio con el dedo para hacer vacío y evitar que la yerba seca entre por los agujeritos. El la clave para que no se tape. También hay que hacer una pequeña palanca al meter la bombilla para levantar la yerba que quedo abajo.
Es momento de tomar el primer mate, que normalmente toma el cebador ya que la verdad que no es tan rico. Si se ceba con pava, debe tener un pico delgado para lograr un chorro de agua fino.
La temperatura ideal del agua está en torno a los 75 a 80 grados. Jamás hay que dejarla hervir. Una forma de lograr esta temperatura es cuando la pava empieza a chillar, dejarla quince segundos más y listo.
La bombilla no es una palanca de cambios. Por eso nunca se mueve al cebar o tomar un mate, es eso lo que hace que se tape. Solamente se la cambia de lugar cuando la yerba se afloja – pierde su sabor –. Si el mate esta bien cebado, siempre debe quedar la mitad de la yerba seca, que es donde se coloca la bombilla para seguir mateando.
Aseguran que lo ideal es no lavar nunca el mate, es decir no enjuagar con agua y menos con detergente. Se retira la yerba usada (sin usar la bombilla porque la tapamos, mejor usar cuchara) y se deja secar así hasta la próxima cebada.

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