Los materos más molestos

yerba mate costumbres habitos malos
yerba mate costumbres habitos malos

Cuando era niño, en mi casa no se tomaba mate. De hecho fue con mi primera novia que conocí la bondad de unos buenos amargos, de día, mañana, tarde o noche. A ella le gustaban los mates dulces, por ello comencé con unos dulces, para rápidamente pasar a los amargos, que desde esos días son predilección diaria.

Pero conocer el mate de adolescente es algo peligroso. De repente nos vemos dentro de un mundo completamente nuevo. Aprendemos “esas reglas” del código matero: qué significa decir “gracias”, cómo cebar, la temperatura del agua para que haga “burbujitas” o qué debemos hacer si nos devuelven el mate cuando fuera de ronda.

Y en ese nuevo mundo descubrimos las costumbres extravagantes de algunas personas y otras actitudes que tienen al cebar o tomar; algunas que aprendemos a amar y otras que aprendemos a odiar. He aquí un pequeño recuento de aquellas cosas que odiamos y amamos sobre los materos.

 

Los materos más molestos

Uno del micrófono
Uno del micrófono

El del micrófono

Las primeras veces es “tierno” y hasta produce algunos chistes. Pero al pasar de los días y, con los nuevos días, las nuevas rondas materas, “el del micrófono” produce la exasperación no sólo del cebador sino que toda la ronda termina a los gritos de “por favor, pasa el mate ya de una buena vez”.

 

 

El Gourmet
El Gourmet

El Gourmet

Pasa seguido que, al comenzar la ronda salta la pregunta más difícil de todas: “¿dulce o amargo?”, y que comienze la batalla. En éstos momentos suele aflorar “el gourmet”, ese individuo que afirma que puede intercalar entre cebada y cebada un dulce con un amargo, haciendo que, al final, la yerba termine teniendo un gusto anfibio que no agrada ni a los materos amargos ni a los dulces.

 

 

El Jardinero en acción
El Jardinero en acción

El Jardinero

Parecido al gourmet, “el jardinero” siempre tiene a mano un manojo de hierbas (muchas veces de procedencia dudosa) que insiste debemos probar con nuestro mate. Mucha gente no tiene el valor de decirle “sólo quiero tomar un mate amargo en paz” y accede a las insistencias de “el jardinero”. Así terminan mucho mates, con una combinación de cáscara de naranja y cedrón, peperina y cedrón, y quién sabe qué invento más en un intento fallido de combinar lo que encuentre para “inventar” un nuevo sabor matero.

 

El Lobo Feroz
El Lobo Feroz

El lobo feroz

A todos nos molesta que se tape la bombilla, pero es en estos momentos donde, de la nada, aparece “el lobo feroz”, ese sujeto que soplará y soplará la bombilla hasta que (a sus ojos) se haya destapado. Lo que sí logra es un desparramo de yerba por toda la habitación y, como si fuera poco, la bombilla seguirá tapada. Éste es el peor de todos.

 

 

El Ingeniero
El Ingeniero

El ingeniero

Pero “el lobo feroz” tiene un rival digno de sus ocurrencias. Se trata de “el ingeniero”, ese sujero que ante el dilema del mate tapado comienza a “estudiar” la integridad extructural del mate y comenzará a darle golpecitos por debajo, por los costados, por donde se le haya puesto en la mente que el mate necesita “ese golpe de gracia” para mágicamente destaparse. Verlo en acción es un deleite para la comedia, aunque cuidado, a veces logra terminar el trabajo y destapar el mate.

Acerca de Natán Gasparotti 11 Articles
Ha estudiado Licenciado en Ciencias de la Comunicación en la UCSF. Fotógrafo, escritor y corrector; cuyos gustos diversos, curiosidad y sed de conocimiento lo han llevado a desempeñarse como escritor para redes de blog sobre temas de interés.

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