A veces, la vida se explica mejor a través de los gestos simples. Hoy, en el Día del Abrazo, me puse a reflexionar sobre lo que significa esta palabra para nosotros, los que llevamos el termo bajo el brazo y el mate como bandera. Y es que, si lo pensamos bien, el mate y el abrazo son la misma cosa, solo que expresada de diferentes maneras.
El mate como abrazo, rompe distancias
Un abrazo es, en esencia, una transferencia de energía. Es decir: «estoy acá, te cuido, te acompaño». El mate hace exactamente lo mismo. Cuando cebamos un mate para alguien, le estamos entregando un calorcito que va directo al pecho, un refugio contra el frío o contra la soledad.
En este tiempo recorriendo caminos he tenido la fortuna de vivir esto en carne propia. No se imaginan lo que significa para mí recordar los encuentros presenciales. Esos viajes compartidos donde el mapa nos llevó a puntos de encuentro llenos de gente que solo conocía a través de una foto de perfil.
En esos momentos, el abrazo dejó de ser una idea para convertirse en realidad. Recuerdo los apretones de manos que terminaban en abrazos largos, las risas al vernos por primera vez y ese intercambio de mates que sellaba una amistad instantánea. Esos viajes me enseñaron que, aunque el GPS marque muchos kilómetros, un buen mate acorta cualquier distancia.
Un abrazo que atraviesa la pantalla
Pero el abrazo no es solo físico. En nuestra enorme comunidad , el abrazo sucede todos los días de manera digital.
Cada vez que publico algo y recibo sus comentarios, siento un mimo al alma, es tener la certeza de que nadie está solo. Ver las fotos que publicaron, leer posteos o deseos tan cargados de buena energía y sentir la calidez de sus palabras es, literalmente, sentirme abrazado por miles de personas a la vez.
Ese es el abrazo de la comunidad. Es saber que, aunque estemos en ciudades distintas, países o continentes, compartimos el mismo ritual. Cuando ustedes me mandan una foto de su primer mate de la mañana o de ese paisaje que están disfrutando, me están invitando a pasar, me están dando un lugar en su mesa. Eso es confianza. Eso es afecto puro.
El cebar un mate es dar un abrazo
¿Por qué confiamos tanto en el mate? Porque el mate no miente. El mate te obliga a mirar a los ojos, a esperar el turno, a escuchar. En un mundo que nos empuja a la prisa, el mate nos pide pausa. Y en esa pausa es donde nacen los abrazos más sinceros.
Soy afortunado por haber creado esta comunidad y estoy inmensamente agradecido por la confianza que depositan en nosotros. Por hacernos parte de su cotidianeidad, por permitir que el mate sea el pretexto, para encontrarnos. Ya sea en un evento masivo, en nuestra ciudad o un viaje donde podemos abrazarnos o a través de un simple «Me gusta», el vínculo está ahí, más firme que nunca. Como siempre digo, sin cansarme, la comunidad es digital pero los vínculos son verdaderos.
Un brindis (con mate) por lo compartido
Hoy les propongo un ejercicio: la próxima vez que entreguen un mate a alguien, háganlo con la consciencia de quien da un abrazo. Sientan el calor de la madera o la cerámica, huelan la yerba y entreguen esa calidez como quien entrega un pedacito de su corazón.
Gracias por los abrazos presenciales que guardo en mi memoria como tesoros de viaje, y gracias por los abrazos virtuales que mantienen encendida la llama de esta comunidad.
¡Feliz día del abrazo, familia matera! Sigamos cebando momentos, sigamos compartiendo la vida y, sobre todo, sigamos confiando en que lo mejor siempre sucede alrededor de un mate.
Marcelo
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