Lo que no hay que hacer cuando tomamos mate

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Lo que no hay que hacer cuando tomamos mate

Lo que no hay que hacer cuando tomamos mate. Hábitos y costumbres.

 

Cuando estamos compartiendo una ronda de mate, hay algunas “reglas de etiqueta” no escritas, pero que deben ser respetadas por todos aquellos que están formando parte del grupo: lo que no hay que hacer cuando tomamos mate.

Los puristas del mate señalan que nunca debe agregarse azúcar, menos aún edulcorante, que la yerba debe disfrutarse tal como la naturaleza la ofrece, y su sabor intenso es precisamente, su gracia. Mejor, acostumbrarse poco a poco a tomar amargo.

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Revolver la bombilla es uno de los peores agravios para un buen cebador. Al tomar el mate, no tocamos la bombilla para nada. Revolver la yerba cual si fuese que estamos por plantar en una maceta, es descortés.

El mate es una experiencia compartida, por lo tanto soplar por la bombilla es desagradable y desconsiderado – aunque muchos creen que así la “destapan – lo único que lograremos es llenar el mate de microbios que el otro no tiene por qué beberse.

Cebar un mate con agua hervida es una falta de aprecio para tus amigos o familiares, ya que la yerba se quema y queda tan amarga que es intomable. Saber cuándo es el momento justo de apagar la hornalla donde se calienta la pava es virtud de un buen cebador, asimismo una pava eléctrica puede ser de gran ayuda en este sentido.

Tampoco soluciona nada agregarle agua fría de la canilla, si el agua se hirvió, perdió propiedades y el mate estará feo. Nunca cebes mate con esta agua a alguien a quien aprecies. Aún si el agua no alcanzó a hervir pero está muy caliente, el agregado de agua de la canilla le dejará indefectiblemente gusto a cloro. En ese caso, mejor ser paciente y esperar que el agua se enfríe sola destapando la pava.

Convidar un mate frío es casi insultante. Si ves que tu mate se enfrió, no lo ofrezcas más y arreglalo antes de seguir con la ronda: cambiá la yerba, y comenzá de nuevo, para que tus invitados se sientan mimados.

Incluso, hay quienes afirman que eso de cambiar sólo la mitad de la yerba es un gesto de mal gusto, pues una vez que la yerba se ha gastado y ha cedido al agua toda su esencia, sólo puede aportar la nada misma. A cambiar la yerba si queremos seguir tomando mates decentes.

Si participás de la ronda de mate, no te “cueles” nunca, es de pésima educación. Todos debemos esperar pacientemente nuestro turno de tomar. Robar el mate es tan ofensivo, que en tiempos de gauchos se dirimía la cuestión facón en mano.

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Si junto con el mate están disfrutando de bizcochos, torta o galletitas, es totalmente desagradable dejar migas en la bombilla, por no mencionar la falta de higiene. Hay que limpiarse la boca antes de tomar el mate, y algunos cebadores prefieren tener a mano un repasador para limpiar la bombilla luego de que cada participante de la ronda haya tomado.

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