Un caballero inglés y un mate

Mandamientos del Buen Matero: lo que se debe y lo que no se debe hacer
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Un caballero inglés y un mate. Historias y anécdotas, recomendados

Pasó gran parte de su niñez en la calle, de adolescente empezó a trabajar de puestero y luego se transformó en preparador de caballos de polo y pato. Como petisero se lo llevaron un año a Inglaterra y gracias a su capacidad para amansar sedujo a un millonario que cría yeguas poleras. Por cuarta temporada consecutiva fue contratado para desempeñarse en una de las caballerizas más importantes de Gran Bretaña

Tras casi 45 minutos de charla y luego de haber revisado decenas de fotos sacadas en Inglaterra, Hugo Alberto Monfort corta la conversación, hace un silencio, y suelta con un suspiro: “Todavía no puedo creer todo esto. De chico anduve en la calle, tuve una infancia muy dura… Estoy orgulloso de no haber caído en ninguna mala. La vida me dio una oportunidad y creo que la estoy aprovechando”.

La oportunidad que Hugo dice que le dio la vida tomó cuerpo en la caballeriza que un empresario millonario posee en Guildford, a unos 30 kilómetros al sur de Londres, en Inglaterra. Allí viajó en marzo por cuarto año consecutivo con la misión de amansar 16 yeguas en seis meses, y que en 2010 se convertirán en caballos de polo.

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“El tren pasa una vez en la vida, y hay que subirse sí o sí”, agrega con una sonrisa el tresarroyense de 38 años. Y bien podría decirse que se subió de pura casualidad. “Desde muy chico me dediqué a amansar, pero en 2005 fui a Inglaterra como petisero. Cuando faltaban dos meses para volver, el patrón me dio un caballo para probar si yo podía hacer el trabajo. Era un caballo macho, entonces si no servía no importaba. Le terminé amansando tres. Los ingleses no lo podían creer. Y me dijo que volviera al año siguiente. Así fue: volví y le amansé nueve. Al tercer año preparé 14 y este tengo 16 yeguas”.

Puestero

Monfort nació en Tres Arroyos, el 7 de abril de 1971. Le tocó un hogar difícil, y sus más tiernos recuerdos son entre tíos, abuelos y caballos en el barrio de la Aceitera. “No he tenido estudio, fui hasta cuarto grado en la Escuela 7 y un poco después empecé a trabajar en el campo. Siempre iba a las domas con mis tíos y montaba. En la estancia de Salvai, en San Francisco de Belloqc, donde trabajé 14 años, andaba todo el día a caballo. Después me dediqué a amansar para polo y pato para el club de acá”, relata. “¿Quién fue mi maestro? Aprendí solo, de ver trabajar a gente que amansaba a caballos de polo”, agrega Hugo, quien también amansó mestizos de carrera para distintos studs que compiten en el hipódromo de San Isidro.

A través del polo se contactó con los Gaztambide, familia de tradición polista, con campo en De la Garma. Y se hizo muy amigo de Alfonso Ruiz el veterinario de la caballeriza inglesa. “El fue quien me abrió las puertas de Inglaterra, porque desde hace nueve años atiende a la parte de cría de la caballeriza y gracias a quien viajé la primera vez como petisero”, recuerda Hugo.

La excursión europea tiene una extensión de seis meses, lapso en el que Monfort tiene que amansar 16 yeguas y dejarlas listas para que el piloto (un entrenador que hace el trabajo de cancha) las prepare para jugar. “Lo que yo hago en seis meses a ellos les demanda cinco años. Es por la falta de experiencia, el argentino es más rápido para hacer las cosas. Para subirse al caballo tardan un año, yo en tres días ya lo monté. Entonces no lo pueden creer”, cuenta. Y agrega: “El mío es el trabajo más delicado porque si hacés una cosa mal y queda medio mañero, no lo hacés más para jugar, cuesta mucho corregirlo”.

De primera

La caballeriza es una de las más grandes del sur de Inglaterra y cuenta con una infraestructura de primer nivel. Todo el personal y el dueño del establecimiento viven ahí. “Las instalaciones son hermosas. Los boxes, los corrales, los callejones y las canchas son espectaculares”, dice Hugo.

Todo es muy lindo, es cierto, pero el trabajo es exigente por demás: el día laboral de Monfort arranca a las 6 de la mañana y termina a las 6 de la tarde. La rutina la repite de martes a domingo. El lunes, en tanto, lo aprovecha para descansar, o recorrer las localidades cercanas.

Hugo revela que no hay satisfacción mayor que “ver en la cancha a las yeguas que uno amansó”. Más aún si los animales disputan la Copa de Inglaterra, rodeados de la reina y el resto de la realeza, y de todos los lujos. Una foto del tresarroyense junto a un Rolls Royce descapotable y una limusina de casi 10 metros de largo es prueba de que su jefe tiene muy buenos contactos. “El patrón da los caballos para que jueguen, no los vende. Su felicidad pasa por verlos en la cancha. Está muy bien económicamente y por eso puede tener 110 animales en su caballeriza”, explica.

La gran mayoría de las crías son hijos de yeguas argentinas. “El hombre tiene un muy buen plantel”, aclara Hugo. “Como ya hay camadas de caballos que yo amansé que están jugando y andan muy bien, el patrón está muy conforme con mi trabajo y quiere que vuelva todos los años”, revela.

Hugo comenzó a hacerse buena fama y pese a que lleva poco tiempo trabajando en Inglaterra ya lo quisieron contratar de caballerizas vecinas. Cosa que su jefe desestimó, ya que quiere exclusividad. “Siempre se portó muy bien conmigo, y no me iría a otro lado”, avisa el tresarroyense.

Más allá de que fue bien recibido y le dieron el mejor trato, a Monfort le costó la adaptación, principalmente por el idioma. “Algo he aprendido, no mucho. Pero como somos varios argentinos nos ayudamos. Y si no, Alfonso, el veterinario, nos hace de traductor”.

Tres Arroyos

Desde hace 18 años Hugo vive en una quinta ubicada sobre avenida Almafuerte, tan prolija como sencilla, y en la que se dedica, obviamente, a amansar. Cuando está en la Argentina recibe la ayuda de su hijo mayor, que de a poco se va haciendo en el oficio. “Así empecé yo, mirando”, recuerda Monfort. “La idea es que termine la escuela, le faltan dos años, y después voy a ver si me lo puedo llevar a Inglaterra. A él le gusta mucho el trabajo y sería muy importante que se haga un lugar allá. Sería tener la oportunidad de un futuro mejor porque acá el trabajo no abunda”, dice.

“Todavía no puedo creer que estoy trabajando en Inglaterra”, repite en la despedida. Como si hiciera falta.

“Es otro mundo, pero extraño”

Este año, la excursión empezó a mediados de marzo. Como los tres viajes anteriores, Hugo Monfort con el equipaje despachó 10 kilos de yerba, que si bien no le alcanzan para toda la estadía en Inglaterra, le aseguran buenos mates hasta que empieza el verano europeo. “Después el patrón nos consigue, lo que pasa es que allá sale muy cara”, dice el tresarroyense.

Poder tener el mate cerca ayuda a soportar mejor la distancia. Pero de todos modos, Hugo aclara que es difícil estar tanto tiempo lejos. “A los hijos se los extraña mucho. Tengo tres varones y una nena: Franco Alberto (16), Sofía Anabella (13) y Mariano (6), que empezó el primer grado, y es el que más me extraña”, comenta el amansador, que está separado de la madre de sus hijos.

“Hablamos mucho por teléfono. Ahora todo el tiempo nos estamos mandando mensajes. Eso ayuda, pero… Cuando vuelvo, después de no verlos casi siete meses, es impresionante notar lo que crecen”, explica. Y todavía se lamenta que por una serie de problemas no pudo llevarse a toda la familia a Inglaterra. “El patrón me conseguía hasta una maestra que hablara castellano para los chicos”, recuerda con resignación.

Al dueño de la caballeriza Hugo lo sorprendió con la velocidad que amansa caballos y también con su condición de asador. “Es muy difícil conseguir buena carne de vaca. Lo que hay son muchos corderos. Y no pueden creer cuando organizamos un asado con otros argentinos y les hacemos cinco o seis al asador al mismo tiempo”. Un plato habitual en el establecimiento es el ganso. “Es como si fuera un pollo criado a campo de acá”, dice Monfort.

Se dio el gusto de viajar en un tren bala, de ir a Londres, de ir a la playa, de conocer de cerca el primer mundo, sin embargo Hugo no cambia por nada su quinta de Almafuerte. “Es otro mundo, es cierto, pero yo extraño mucho mi casa”, aclara.

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Fuente: La Voz del Pueblo (www.lavozdelpueblo.com.ar)

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3 comentarios en Un caballero inglés y un mate

  1. Hola, soy de Tres Arroyos, Buenos Aires, Argentina. Quisiera contactarme con el Sr. Monfort a traves de algun correo electronico. Desde ya muchas gracias

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  2. hola, soy de tresa. tu ciudad natal, caballero ingles¡¡¡¡ quisiera felicitarte y saludarte hace muuuuchos años nos cruzabamos en los campos de doma. ahora t e encuentro por casualidad en internet. Llegaste a europa cn los caballos…….q grande. saludos del pago¡¡¡¡¡ si ves este mensaje contactame, mi mail es [email protected], tomamos unos mates virtuales eh? jajajaj

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  3. Que tal, quisiera contactarme con el Señor Monfort, existe alguna posibilidad de que me daciliten su mail?? Muchas gracias desde ya.
    Saludos Cordiales.
    Juan Pablo

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